El Big Data del Racing Villalbés

Un once inicial del Villalbés - Twitter RC Villalbés

El equilibrio es la base del éxito para cualquier equipo. La polivalencia de los jugadores de una plantilla facilita esa armonía y propicia las variantes en el juego con las que sorprender al rival sin tener que mover fichas desde el banco.

Fijándonos en la capacidad goleadora, si nos preguntamos por la preferencia de tener en nuestro equipo al máximo goleador del torneo o no tenerlo, pero sí disponer del equipo con más capacidad coral para hacer goles, seguro que nos quedamos con la segunda de las opciones.

El Racing Villalbés es el último equipo gallego que sobresale en ese concepto si nos atenemos a la fase de ascenso. Tan llamativo es el hecho, que si durante los 30 partidos de Liga hubo doce jugadores que anotaron goles en un grupo en el que 19 de 25 contaron con minutos en el torneo; en la fase de ascenso hubo nueve que se repartieron los diez aciertos del equipo durante los seis partidos eliminatorios que llevaron a los chairegos a Segunda Federación.

En sentido más restrictivo, los verdirrojos llegaron a la media de dos goles por partido en los últimos cinco. Es un dato poderoso, teniendo en cuenta que esos partidos son de máxima intensidad por lo que se disputa en ellos.
Solo no anotaron en el primer encuentro, en casa, contra el Rápido de Bouzas, A partir de ahí cambiaron las cosas. En el Pujales anotaron Cuadrado y Make. Contra el Arosa, en A Madalena, marcó Make, el únco que firmó dos aciertos en la fase de ascenso. En A Lomba acertaron Pablo Rey y José Varela. En la eliminatoria definitiva contra La Calzada aparecieron Vérez, que inauguró el marcador en A Madalena, y Marcos, Álex Pérez y Santi, que lo cerraron en El Rollo ante los riojanos.

Por otro lado, tampoco pasa por alto que la capacidad goleadora del equipo de la capital de la Terra Cha contravenga la tendencia habitual en el fútbol de marcar en el último cuarto de hora. Los verdirrojos han podido condicionar las eliminatorias por marcar siete goles en la primera mitad.
De ellos, cuatro fueron antes de que se cumpliese el primer cuarto de hora y, a mayores, debiendo solventar la clasificación siempre fuera de casa, donde inició los partidos en desventaja, salvo en Santo Domingo, tres de esos cuatro goles se produjeron en los partidos de vuelta, añadiendo el valor psicológico para romper la perspectiva inicial del rival sobre la eliminatoria.